Macarena Alcorta.

Por definición Reciclar, es “someter un material usado a un proceso para que se pueda volver a utilizar”, pero en el mundo del diseño textil, tiene tantos significados como diseñadores, marcas y consumidores lo propongan.

En donde un agujero se transforma en un parche, una mancha en un estampado y un retazo en una prenda. La clave, está en escaparse de lo típico. Y tratar de erradicar la idea de que por ser reciclado, voy a utilizar coderas, agua jane para hacer un teñido shibori o la técnica patchwork para transformar retazos en prendas.

Así, es que hoy en día, y cada vez más, aparecen marcas y diseñadores independientes que realizan sus propias propuestas a partir del reciclaje.

Rentar, seconds y vintages

¿Cuántas veces vas a usar esa prenda que querés o “necesitas” comprar? Y, ¿en qué ocasiones la usarías? Son dos preguntas claves que todos nos tendríamos que hacer antes de haber pasado tarjeta o entregarle efectivo a una marca.

Casamientos, fiestas de fin de año y alguna otra celebración nocturna o formal suelen ser oportunidades, excusas y necesidades para muchos de comprar algo nuevo, algo para no repetir. Que se convierte muchas veces en algo para usar una, dos o con suerte tres veces y después convertirse en una percha estática del placard.

En Uruguay, cada vez se visualizan más locales con impronta “alquiler”, “second” y “vintage”, en sus fachadas. Proponiendo alquileres de vestidos, de looks, y lugares donde se pueden adquirir piezas usadas, únicas y antiguas. En donde una prenda se recicla adquiriendo tantas personalidades y variaciones como personas que se las pongan. Y en donde piezas con poco uso y antiguas, muchas veces de gran valor y calidad, que para algunos dejaron de tenerlo, se reinventan al adquirirse por nuevos dueños. Muda, Retroka, Ciclos, Benandcio y Mares Atelier son ejemplos de lugares que apuestan por el reciclaje de prendas. Con propuestas únicas, actualizadas y en donde a partir de retazos de telas vintage se generan nuevas piezas únicas.

Reparar, hacer y customizar

¿Qué puedo hacer con esta prenda averiada? Y Por qué tengo que deshacerme de esta prenda? Son dos preguntas claves para ponernosa pensar antes de efectivamente deshacernos de prendas.

Cansancio, querer cambiar, tener algo “it” o simplemente tener algo nuevo, suelen ser algunas de las razones por las que se adquieren nuevas prendas. Descartando opciones, que ya tenemos en nuestros placard, que por no probar y cuestionarnos, las perdemos y eliminamos de nuestro radar.

Propuestas de talleres de costura y confección, clases para aprender a hacer bordados, pop ups donde se pueden llevar prendas para customizar o reparar y accesorios con los que se pueden customizar prendas, empiezan, poco a poco, a surgir en distintos barrios de Montevideo.  Propuestas con las que además de adquirir conocimientos  y abrir nuestro panorama de posibilidades que podemos utilizar para recrear una prenda, generamos con ella un vínculo. Ya que prenda de la que íbamos a descartar, comienza a tomar un valor para nosotros. Convirtiéndola en más que una simple prenda, en una pieza única en la que volcamos tiempo, dedicación y nuestra impronta personal. Café Costura, Nuevo Reino y Patch club son lugares que apuestan por rediseñar, reparar y customizar las prendas que ya tenemos. Con variedades de propuestas que hoy en día se adoptan por muchos como una solución al reciclaje de prendas.

 Retener, Investigar e involucrarse

Ideas de cómo reciclar prendas, artículos y posts con cifras y entrevistas, documentales y libros son otra forma de reciclar. Pero más que solo opciones puntualmente de cómo reciclar nuestras prendas, nos ayudan a reciclar nuestros pensamientos. Nuestra percepción de lo que está pasando en este rubro textil nacional e internacionalmente y la forma en la que consumimos.

El documental que cambió la forma de pensar de más de uno, The True Cost, el booklet de Fashion Revolution: “Cómo ser un revolucionario de la moda”, y muchos blogs de moda slow y sustentable, buscan generar un impacto, conciencia y mostrarnos como reaccionando y reciclando podemos transformar el sector textil.

Reducción de emisiones de gases que contribuyen al efecto invernadero, reducción del volumen de desechos textiles que van a parar a vertederos, reducción del consumo de recursos, la extensión  de la durabilidad de una prenda, y el vínculo que generamos con ella, son algunos de los beneficios por los que tendríamos que considerar adaptar el reciclaje textil.

 

Macarena Alcorta

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Gracias Revista Post.

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